jueves, 24 de mayo de 2012

Participación, urbanización y Patrimonio

Esto va de urbanismo, de quién participa en él y por qué, y de sujetos que creen que participar es bueno. Lo planteamos tras la pregunta realizada desde Creación Ciudadana Estudio, el blog Urbanismo desde Benavente .

A – NUESTRO PLANTEAMIENTO

Mirar, pensar...¿pero, actuar?
Un objetivo de este blog es reivindicar la emoción estética desde un contexto cultural concreto. Como una cualidad inherente al cerebro del Sapiens, una facultad innata, un resultado derivado de la fisiología cerebral. O sea, un desvergonzado romanticismo en época de descreimiento, ya se sabe: ciencia, espíritu y futuro de la mano... Se puede acusar a esta postura de colonialista occidentalizante, moralista, darwinista decadente, pretenciosamente omnisciente... pero buscamos suscitar el debate. Este blog es un pasatiempo que quiere hacer pensar.


Y en esto como en todo, la teoría es el combustible para la práctica. Meditar,  pensar sobre algo, no puede ser una coartada para quedarnos mirando. Hay que llevar la teoría a la  práctica. En este caso, a la urbanística.





Desde estas coordenadas, el análisis del hecho urbano se presenta con una doble faz: como una rama  humanística derivada de la Antropología - estudio de las sociedades humanas-, y a la vez como un instrumento técnico para el control del medio físico que esas sociedades habitan. Bien, pues lo que está claro es que esa "sociedad humana que habita en un medio físico" se nutre de miembros nada elitistas. Ósease, que es algo que nos incumbe a todos, pues no es posible explicarnos a nosotros mismos qué sucede en nuestro entorno si no es desde el conocimiento de cómo, por qué, y quién decide sus cambios y transformaciones.  

Los edificios cambian, el urbanismo evoluciona, y su gestión, también
La responsabilización por parte de la sociedad civil de ciertas obligaciones es particularmente dificil en esta época en que se tambalean los valores, y deberían - deberían, sí - generarse transformaciones de calado . Se tambalean también las valoraciones, las facultades personales cultivadas o innatas (casi siempre lo primero) para emitir juicios, analizar situaciones y sacar conclusiones. Esto se palía con formación e información, y es un proceso de mejora en las capacidades de todos que debe ser asumido como algo positivo, tanto por agentes públicos como privados. No vamos a insistir aquí más en lo basilar de invertir en Educación, y menos en estos días. Pero invertir en Cultura -debe quedar claro en estos momentos- supone una incidencia en el PIB que vale la pena. Que muchas sociedades han apostado por fomentar este tipo de inversiones, también y sobre todo en el ámbito no público, dando lugar a modelos de gestión privada que han enriquecido a la colectividad.

Los esfuerzos privados influyen en el común






Sobre la cuestión de la información y la formación en nuestros días, quien en este entorno hipertextual de locos que es el siglo XXI occidental no pueda acceder a una sistematización del saber, es decir, no pueda educarse, no estará preparado para analizar de modo sosegado tanto mensaje, sea éste informado o casi inevitablemente deformado. Ya no basta con ser empático con el medio fisico en el que se vive, cualidad de la inteligencia preindustrial, que basaba su relación con el entorno en saberes consuetudinarios, sino que se necesita proyectar una visión integral sobre el mundo (diríamos orgánica, sí, pero nos llevaría a un debate que sobrepasa el ámbito de la respuesta) que equilibre la cantidad de datos que pueden recogerse súbitamente desde cualquier punto del globo. Para aportar luz a esta nueva situación, apostamos por la educación y la transmisión del conocimiento como único argumento posible.




¿Qué es local?¿Acaso es lo conocido?
Un rasgo fundamental de esa transmisión de información es que consiste en un tránsito de datos en dos sentidos, en el que el sujeto que recibe la formación y quien la imparte forman parte de un mismo sistema social. De este modo, ambos podrían en teoría, aspirar a poner en crisis su propia posición personal, el uno frente al otro y entre sí, y retroalimentarse, involucrados ambos en la misma esfera de relación, buscando ambos el mismo fin comunicativo, una transformación consensuada de la mirada de ambos sobre el mundo. El conocimiento del mundo desde una perspectiva local es una de las comidillas filosóficas de las últimas décadas. El urbanismo a escala ciudadana es el campo de pruebas exacto para dotar de competencias en decisión a una ciudadanía que no puede ni debe dar más la espalda a la mediación entre su memoria y la configuración de su escala física más próxima, para su "estudio y experiencia del mundo" más cercana: la ciudad.


B – SITUACIÓN ACTUAL

Los modelos de investigación pueden abrirse
…Y no, no todos hablaban. En los viejos concejos guipuzcoanos, como ejemplo que conocemos, la representatividad social era limitadísima, pero esos tiempos ya pasaron. Viene esto al caso sobre la cuestión de la participación ciudadana en nuestras ciudades de hoy, la “malattia” de la gestión de los recursos públicos, del patrimonio edificado –bien sea histórico o en producción- y de la contextura física de la ciudad. Dar la posibilidad a todos los ciudadanos de participar en el diseño de la configuración del espacio público (tanto de urbanización exterior  como de edificios), es una dinámica que sólo puede implantarse desde el conocimiento de aquello en que consiste. 




La sociedad civil –da algo de vértigo usar esta terminología en el escenario de hoy, pero hay que ser valiente - está en un momento perfecto para empezar a construir un entramado ciudadano que le permita acceder a las decisiones de su entorno más próximo, puesto que los caminos del poder local están en entredicho. Es el momento de revisarlos. Para ello, debe ASUMIR su papel como agente en el proceso, y esa asunción conlleva un trabajo de acercamiento a la práctica urbanizadora que debe, por fin, salir del ámbito perfectamente técnico para encontrarse con la sociedad.


Abriendo puertas, ¿cómo?/Ateak irekitzen, nola...?
Hoy existe una distancia sideral entre la formación e información de los ciudadanos y las intenciones de los políticos/técnicos. El acercamiento entre ciudadanos y esta volátil dupla debe hacerse en aras de la confección de una ciudad más acogedora, cercana, y respetuosa tanto con los principios estéticos más interesantes y atractivos como con la permanencia de las bondades del diseño preexistente. Y sobre todo, dar la palabra para que los propios ciudadanos puedan decidir cuáles son los principios que les interesan, cuáles los equipamientos, cuáles las inversiones. La sociedad civil quiere madurar, sí, aunque suene a condescendiente, creemos que aún faltan pasos que dar, y hay que permitírselos. ¿Cómo involucrar a la sociedad civil en procesos de decisión en los que se goce de una información suficiente como para dar una respuesta válida?


La sociedad civil en el Pabellón Philips :)
Esta pregunta, hoy formulada en mil sitios a la vez, tiene ante sí al menos una certeza para obtener respuestas. Nos la da el gran Pau Rausell, decidido desde la economía a proporcionar un marco instrumental para valorar el peso del Patrimonio (edificado o no) en la riqueza de una sociedad: las decisiones técnicas, en demasiadas ocasiones, no son tales decisiones técnicas, sino que  surgen como un reflejo sintético en forma de una respuesta,pero siempre en torno a constructos ideológicos que pertenecen, al final y como siempre, a cuestiones personales. ¿Solución? Enriquecer la discusión, promover la interacción social, generar el debate público... la gestión de la ciudad debe abrirse a los ciudadanos, y ellos también deben abrirse hacia la gestión de la ciudad. Las decisiones económicas de tanto calado no pueden continuar selladas, o vigiladas como un apriorismo necesario, y la ciudadanía debe ser partícipe, un agente más.





 C – ALGUNAS PROPUESTAS...

Un buen lugar para empezar a suscitar la sensibilidad sobre el Patrimonio edificado, y algo de lo que siempre nos hemos quejado, más en privado que en público, es de la realidad de la Arquitectura y el Urbanismo en la educación primaria, secundaria, y en su difusión en el seno de la sociedad civil. El escenario hoy, más o menos, es que todo el mundo que pasa por un colegio, a la edad de 18 años ya sabe quién es Juan Benet, Eduardo Mendoza, o Bernardo Atxaga, por poner tres ejemplos de escritores españoles de época reciente o actual. Todo el mundo sabe quién es Manuel de Falla y Joaquín Rodrigo. Y faltaría más que no se enseñara. Se proponen comentarios de texto sobre dichos escritores, y se someten a audición las obras de los músicos mencionados, pero, son poco los que se molestan en acercar o explicar Torres Blancas, por ejemplo. ¿Alguien, cualquiera, no disfrutaría si le desentrañan la planta de una casa de Carvajal en Somosaguas?
...una planta desde la que explicar lo mejor, lo específico de la Arquitectura...

Es seguro que no es tan difícil, para un docente preparado, transmitir la intención de Moneo en el Kursaal junto con el Patrimonio existente, con sus pórticos, capiteles, vidrieras, mansardas, y su naturaleza basada en decisiones económicas y técnicas.
Cursos sobre cerámica, macramé, escultura, explicar cómo se pinta al óleo e incluso experimentar esas técnicas. Incluso sobre obras musicales, lecturas de poesía, exégesis de novela (absolutamente recomendables, somos fans…)… pero…¿qué sucede con los edificios y su naturaleza material -y su mantenimiento, sufragado por todos-? ¿no estamos aún lejos de tratarlos como pertenecientes a una disciplina igual de cercana, amigable o incluso enriquecedora tanto como las mencionadas, cuando no más?

Puerta de Tierra, el encuentro de los dos Cádices
Más acuciante es este tema en lugares donde la operación urbanística se enfrenta a realidades construidas más delicadas:¿qué pasa con la ciudad histórica, con los puntos de unión entre tramas antiguas y nuevas que tanta importancia estratégica tienen, tanto desde el punto de vista turístico como urbanístico, y que si los mirásemos de modo integral, es seguro que nos ahorraríamos problemas? Los Catálogos urbanos deben conllevar planes de gestión asociados realistas y consensuados. Mientras esto no sucede -hay muchos municipios en España y poco dinero-, aparecen vacíos urbanos en estos puntos, se construyen nuevos equipamientos en lugares con una lógica que no se somete a discusión, muchas veces sobredimensionados, y cuyo contenido no está sujeto a un plan de negocio y explotación riguroso.


Y es que, atención: la sensibilidad para con el Patrimonio no es sólo un problema de naturaleza estética. Esta es la clave: es un problema de retorno económico, de gestión de la inversión y de los recursos que se han puesto en marcha. Si no se genera una ligazón con el ciudadano, si no se le hace sentir como algo suyo, que se le ha legado a través de generaciones y por lo cual tiene una responsabilidad sobre él, aunque sea para destruirlo... la amortización de la inversión en Patrimonio y en Urbanismo hoy no se da, y como inversión no es sostenible porque sin un cuerpo ciudadano implicado en el conocimiento, puesta en valor y salvaguarda de su propio medio, no es posible mantener dicha inversión. Por ello, todo proceso de diseño creemos que debería observar un plan de viabilidad que incluya a los futuros usuarios naturales de estas inversiones, retroalimentando así el flujo de intenciones y resultados. La puesta en valor de aquello que se nos ha legado reporta beneficios a largo plazo.

Noria de agua en Abarán, la mayor de Europa en funcionamiento. Se nos ha LEGADO.

...Y, D- ALGUNOS EJEMPLOS A SEGUIR...

Este es momento de señalar las acciones que muchos profesionales ya observan e intentan difundir acciones abiertas, de acercamiento y nueva óptica. Desde este pequeño lugar (esperamos que las menciones no molesten), nos solemos asomar al blog de Stepien y Barnó, Sinergia Sostenible, atentos a la divulgación del hecho construido y de las iniciativas urbanas más integrales, delicadas, y también de pretensión pedagógica; también al trabajo del profesor JM Ezquiaga, que va en la línea de un urbanismo inclusivo y humanizador. Recomendamos asimismo, en un ámbito más amplio que abarcaría la política cultural en su totalidad y la cuestión del Patrimonio en particular,  el consistente proyecto de Impactrimonio y el EconCult, capitaneado por el ya mencionado Pau Rausell, y cuyas iniciativas con miras a medir y cuantificar la realidad cultural en el conjunto del tejido económico, ayudan a definir, y por tanto a hacer más tangible la información y así más manejable y cercana a más personas, el peso del patrimonio edificado en una economía de escala. 

Ya hay, pues, quien orienta su labor hacia la divulgación y el acercamiento sereno , transparente y objetivo del gasto en equipamientos, y del diseño a una escala distinta, mimando la cadena productiva y fomentando la interactividad. Por cierto, que el blog Urbanismo desde Benavente es una puerta muy interesante a un entendimiento de ese tipo, puesto que presenta esos temas desde una perspectiva humanística, a nuestro entender.

La emoción estética que decíamos perseguir, muy pretenciosamente, desde este blog, emana una vibración muy característica cuando la tañe la memoria, ya sea ésta edificada, escrita, o viva de cualquier otro modo. Es la mezcla entre el bagaje que recibimos y la materia que podemos transformar. No hay un "ecosistema" de conocimiento más agradecido, probablemente, y más similar en todas las sociedades. Es un rasgo que iguala a todas las culturas, y una cultura que se denomina a sí misma "evolucionada" no puede sino ser consciente de ello.

Saludos...







jueves, 10 de mayo de 2012

Pequeño post de urgencia sobre el Kursaal

Una de las taras que genéticamente padecía el Estilo Internacional, consistía en que su propuesta estética no reflejaba el contexto cercano y propio con el que los usuarios naturales de sus edificios pudieran identificarse. Se demandaba del usuario un acercamiento a cierta manera del ver el mundo que poco tenía que ver con su esquema mental.Completamente extendida ya hoy la idea de que cada persona tiene derecho a expresar sus ideas libremente, sin embargo las construcciones arquitectónicas de ámbito urbano que van a formar parte de un entorno físico vivido por todos - y que en muchas ocasiones son sufragadas por dinero público – aún no conllevan un proceso de participación activa en la toma de decisiones de este tipo.


La formación ciudadana a la hora de tomar parte en estos procesos está aún lejos de estar suficientemente cuajada, pero también es cierto que la capacidad decisoria de muchos técnicos, quizá demasiado politizados, carece absolutamente de la suficiente sensibilidad como para tener en cuenta al cuerpo social al que deben servir. Personas en lugares en los que no les corresponde, y a veces son el contrarreflejo elitista de esa ciudadanía que puede estar más informada de lo que se cree en un principio.



Viene esto a cuento porque hoy, a casi 20 años del debate ciudadano que surgió en Donostia-San Sebastián con la ocasión de la construcción del palacio de Congresos del Kursaal, celebramos la adjudicación del Principe de Asturias de las Artes de Rafael Moneo, autor del proyecto. Aquella polémica tuvo momentos de gloria, como ver a elementos de los dos extremos del arco ideológico en plena actividad asambleísta, sindicados como auténticos siameses para atacar el proyecto, o como aquel dibujo que ocupaba ese bajo en la Avenida, el dibujo de las sombras oscuras y amenazadoras que, según la plataforma anti Kursaal (sic) , el edificio iba a proyectar de modo perpetuo y gótico, unas manchas apocalípticas que casi alcanzaban,  si no nos fallan los cálculos, a la Isla de Man. Si encontramos este dibujo, lo colgaremos, prometido.


Rafael Moneo entregó un edificio que hoy es un equipamiento absolutamente vinculado a la vida de la ciudad. En cuanto a lo arquitectónico, si bien hay detalles del edificio cuya resolución es discutible (ese techo-tapa que por la cara interior es como un gofre, la apariencia de que de las piezas que forman los huecos del zócalo están sin pintar, los acabados metálicos del voladizo de la entrada), esta duda disminuye en cuanto al armazón estético de la propuesta.



El debate ciudadano es FUNDAMENTAL para que la ciudad se mantenga despierta, consciente de aquello que va alterando su medio físico, y en este caso, su patrimonio inmueble y su paisaje. Desde aquí un pequeño homenaje a este edificio, cuya relación con el medio es, una vez más, su  principal virtud, usada como cincel por el proyectista. Vayan, visítenlo, y sobre todo, no se olviden de que los edificios se pueden rodear y recorrer, dando lugar a una experiencia en tres dimensiones a lo largo de un lapso de tiempo, tal y como nos explicaba Zevi. La Arquitectura se vive. Edificios como éste, que gozando de una ubicación excepcional y sepan sacarle partido, distinguen una manera de entender la arquitectura de otras. Pero ese es otro post que viene, y este es de urgencia...saludos...

jueves, 14 de julio de 2011

San Telmo II: tras la piel



Desde el hall de entrada, se despliega una planta a izquierda y derecha.La ampliación es sensiblemente longitudinal, pretendiendo que el límite con el monte es una generatriz que, lejos de aparecer como una línea fractal , es un "lugar geométrico" perfectamente liso, una sencilla traza recta, que dibuja un encuentro límpido entre el monte y el interior del edificio.



Y esto ya nos habla de que la estrategia para el diseño del interior, sigue el relato iniciado en la fachada: si fuera se buscaba la ayuda de lo existente, es decir, si hay un "fuera" que el proyectista trata de modo estratégicamente "contextual" y para ello juega con los elementos que caracterizan el lugar (verde,muro,paisaje), del mismo modo pero "en un dentro" esa narración continúa con el mensaje y la explicación de que "estamos en un interior" y aquello que lo caracterizaría:  apartadas referencias a lo preexistente (al monte, a la roca, o a formas de vida asociadas) que quedan aisladas en los patios o tras vidrios y siempre fuera de ese nuevo ámbito del "dentro", formado por la sustitución de un volumen de tierra ausente mediante planos de hormigón, vidrio, suelo y ausencia de líneas estructurales.

Nada que nos haga recordar el monte o la ciudad, sino ámbito interior diferenciado de éstos y devenido espacio expositivo, con las únicas excepciones de los los mencionado umbrales entre lo preexistente y lo nuevo que son los patios. Éstos se encargan de mantener puntual y estratégicamente la tensión entre la idea de lo que había (vegetación,bastión) y lo que se establece como interior construido en rotunda cualidad de contenedor (hormigón, planeidad). En la foto inferior se da constancia de esta dualidad.



El hormigón blanco de los muros, ya usado en más obras de Nieto y Sobejano -y hablando de espacios expositivos,imposible no acordarse de Tuñón y Mansilla-, es quien conforma el interior, transponiendo un orden blanquecino completamente abstracto y rectilíneo allí donde se suponía que lo que había era una masa de tierra y roca oscura.

La longitudinalidad este-oeste de la planta refuerza la idea de frontera hacia el norte que es el monte. A la vez, esa longitudinalidad ayuda a marcar la existencia una gradación de la "sensación de interioridad" : desde el extremo de la cafetería conectada por un gran ventanal con la plaza exterior hasta el extremo de la nueva sala de exposición, hay una gradación de lo público a lo privado; de los espacios nítidos y más convencionales (madera, sillas, vistas de la anteplaza exterior)...

...hasta los nuevos espacios expositivos, donde los paños se transmutan en vidrio y en sombras y reflejos, alterando las alturas libres y procurando esconder toda línea de carga y toda presencia estructural en forma de pilar. De ese modo, el punto del edificio donde se realiza la conexión con el viejo claustro resulta una enérgicamente serena zona de encuentro entre lo nuevo y lo viejo, en la cual se ordenan techos, suelos y paredes mediante el lenguaje de vidrio,sombras y planos empleado, desapareciendo de nuevo por completo la relación directa con el exterior salvo por una seleccionada conexión articulada por dos elementos:uno visual, dejándose ver a través de los paños de vidrio una imagen concreta del edificio antiguo (en la foto de abajo, el muro); y un segundo elemento de dirección, marcando y enfrentando al visitante hacia el nuevo paso entre lo snuevo y lo viejo.

Se concentran así en un mismo ámbito arquitectónico planos de tiempo distintos (pasado y presente) y condiciones de lugar (interior/exterior) contrapuestas.


La sala de nuevas exposiciones.

El techo de este ámbito de encuentro entre diferentes se prolonga por fin hacia la última sala, atravesando la entrada de ésta y convirtiéndose ya dentro en la cara inferior de un volumen cúbico sin apoyos que, durante unos metros genera una sombra y peso a modo de umbral, sin apoyos visibles, flotando por encima de quien entra (ver "triedro flotante" en foto inferior).

Probablemente aquí se busque suscitar la reflexión sobre la naturaleza del contenedor en el que nos encontramos: la pared izquierda de la triple altura empieza en una ventana de 20 m de longitud, a través de la cual se accede a un angosto patio cuya pared opuesta es la fábrica muraria del viejo edificio del convento.
Esta es otra de las imágenes del proyecto: unas vigas que se muestran en una pequeña longitud pero de gran canto, como dejando ver líneas de carga perpendiculares a al monte, aparecen sujetando el techo de la triple altura de toda la sala.


En este punto del edificio, la alusión a lo estructural, a lo material, a lo tectónico mediante la revelación expresa de la configuración constructiva del edificio, quiere poner a la altura de lo expuesto la naturaleza de esta arquitectura. Se busca favorecer el hecho expositivo mediante la utilización de cierto concepto de ¿pureza, monolitismo?, tanto en el lenguaje empleado, como en el hacer presencia adyacente y visible mediante patios el edificio antiguo: transparencia, claridad en los conceptos, entendimiento, visión.


Como resumen, digamos que el Museo ofrece hasta aquí un bonito paseo de un exterior a un interior bien dibujado y graduado, en el que la nueva presencia pretende ofrecer un disfrute también de lo ya construido. De la conexión física con lo preexistente, trataremos en una próxima entrada, y también,  de si hemos sido capaces de definir una emoción en torno a este edificio.

viernes, 8 de julio de 2011

Museo San Telmo: de nuevo una piel en SS



La ampliación del Museo de San Telmo en San Sebastián, llevada a cabo por Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano constituye, a nuestro juicio, un digno y eficaz intento de restañar el honor de la arquitectura civil de esta ciudad. En este caso se trata de incidir en el valor de lo construido (valor, cuando lo tiene, como en este caso; cuando no...pues no) mediante la rehabilitación y renovación del preexistente convento de San Telmo (el del claustro del pozo, el que ya no está allí, y eso que a éste otro arquitecto donostiarra le dio por grabar este vídeo aquí), y la construcción de una ampliación.

Encontramos doblemente dignificador el trabajo de Nieto y Sobejano por dos razones: uno, porque efectúa una necesaria recuperación y reinterpretación de un edificio y lugar cuya privilegiada ubicación reclamaba una actuación urgente. Y dos, porque el efecto de esta intervención puede servir como ejemplo, como señal de "alarma" sobre cómo actuar en un patrimonio edificado, y más en el caso de San Sebastián, cuya situación no consiste sólamente en que el  patrimonio sea de por sí reducido, sino que el poco que queda, necesita de un cuidado especial.


Pero dejando de lado cuestiones laterales - abriríamos para ello otros 3 ó 4 blogs y una ONG, y por ahora, no pensamos hacerlo- vamos a lo que nos ocupa: la intervención de este estudio madrileño en San Telmo. La operación aborda el recurrente tema del borde urbano, del encuentro entre un accidente geográfico preexistente y la acción urbanizadora. Si en su casi vecino Kursaal-otro discurso de contenido epitelial-, eran la trama en manzanas de Gros y la relación con el río/mar lo que forjaba la volumetría y las circulaciones exteriores e interiores, en el caso de San Telmo caso son la presencia del monte y los referentes a la arquitectura militar preexistente en él, las ideas que guían la imagen exterior de la edificación.





Una imagen exterior que no agota ni mucho menos la retórica del edificio -que ha sido diseñada con un lenguaje muy concreto - cuya misión desde el exterior es servir como remate urbano en una de las plazas más heterogéneas que existen ahora mismo en San Sebastián.

Así, el edificio no se corta un pelo en apelar a las referencias del lugar como estrategia para asentarse en el sitio, en apoyarse en las preexistencias de lo vegetal y del bastión militar ubicado en la falda del monte. La piel construye un discurso que funde esas dos ideas.


El uso de las características más evidentes del emplazamiento genera, en lugar de una arquitectura de "situación", una arquitectura un tanto "literal", es decir, una arquitectura del "reflejo" cuya interpretación del lugar no es sino el "juego de espejos" de alguna de esas características, astutamente escogidas, si cabe.

Esta elección del proyectista que no ahonda en otras posibles interpretaciones de la situación más sutiles o menos evidentes, no va en detrimento del concepto buscado de presencia urbana, pues ayuda a construir una imagen suficientemente característica y señalizada.

 
Si la configuración rectilínea del volumen es absolutamente deudora de la forma de zócalo o bastión -cosa que parece evidente-, quizá ese discurso de contornos tan marcados que presenta la fachada-zócalo resulte un tanto restrictivo a sus propias posibilidades, a saber: la "ligereza y penetrabilidad", la mezcla de luz, aire y materia viva.

Una mezcla de tales atributos tan etéreos o autónomos, por mucho que se contengan en una pseudoconstrucción muraria, siempre aluden a una libertad tal a la hora de componer, que la geometría de un muro que funciona por gravedad parecería una atadura innecesaria para ellos, y así, cabría una combinación de dichos atributos que podría dar lugar a geometrías y líneas mucho más orgánicas. Pero probablemente eso también sería "literal", así que estamos ante una de estas transposiciones semánticas que la Arquitectura nos puede ofrecer. Claro que si esto está muy bien desde el punto de vista de la "complejidad y contradicción", desde el punto de vista de la vida útil de dicha piel deberemos observar su evolución a lo largo del tiempo.

La elección para los materiales de fachada es, así, más una mezcla inteligentemente escogida de ciertos elementos que una reinterpretación del sitio. Queda claro en que la fachada se usa tanto para la función de remate de espacio público, como en la cuidada elaboración de los patios interiores.

De hecho, una de las imágenes características del proyecto es esta, el patio principal, en la que obtenemos una perspectiva en la que la fachada deja de ser un zócalo-bastión, para convertirse en una envolvente elástica y variable en altura, cuyos huecos son practicados al margen de cualquier geometría o elemento preexistente (bastión-zócalo), y formando un volumen que no tiene nada que ver con tipologías previas.

Continuaremos en la próxima entrada contando lo que sugiere el interior del edificio. Quizá allí demos con una emoción.

viernes, 13 de mayo de 2011

Composición para chuparse los dedos

Esta entrada quiere recomendar un mapa trazado por Milan Kundera hace 25 años. Más que un libro, es realmente un mapa de lo que se trata, porque "El arte de la Novela" (originalmente en francés "L'art du roman") es la cartografía de una zona estética, la propia del autor.

Resulta en este texto Kundera un profesor fantástico y un conversador de generosa cultura, que desborda su íntima riqueza de fundamentos estéticos y personales para compartirla con los lectores. Su situación como creador que bebe en el lenguaje musical - se comprometió con la música hasta los 25 años, momento en el que la literatura comienza a interesarle más - le permite, además, asomarse a otros lenguajes y salir indemne del vértigo compositivo.

En este mapa-libro, el autor nacido checo repasa determinados aspectos relacionados con su experiencia al novelar. Para ello, confecciona una suite de 7 partes en la que sobrevuela los diferentes rasgos estilísticos y claves de su construcción literaria. El conjunto se alza finalmente como una especie de "revelación" técnica y una confesión artística, y tan transparente quiere ser la explicación que hasta la propia forma del libro en esas 7 partes queda desvelada. Dicha explicación presenta a un Kundera resignado ante la comprobación de que hay rasgos estéticos dentro de un creador que son inaprehensibles hasta para él mismo: la división en 7 partes resulta ser una "suerte de recurrencia" que hilvana toda su obra, y para la que no tiene una explicación más razonada, más localizada, más argumentada que un exhausto y ahogado "es que es así, y no me preguntes por qué". Tenemos aquí a un creador frente al misterio de su propia personalidad, ¿qué más podemos pedir?

Todos estos tejemanejes compositivos se desarrollan además en un modo de exponer certero y eficaz con una combinación que alterna distintos tipos de comunicación textual (dialogo pactado, ensayo sobre la poética ajena -Kafka-, conferencia transcrita, glosario íntimo de su persecución novelesca), y dejando en el lector un regusto exquisito por la técnica, la construcción y la composición.

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Tras su lectura, nos sube a la garganta, como un imperativo del gustazo, la más absoluta recomendación del libro. ¿Por qué?

-primero, porque asistimos por el precio de un libro de bolsillo y en muy poquítas páginas a toda una breve y entretenida lección de Historia de la Novela, así como a un repaso de nociones de Composición. Y siempre dejando clara una posición personal que reivindica la lucidez intelectual heredada y hoy dilapidada del Humanismo europeo - "europeo es el que tiene nostalgia de Europa", dice -, y que apela con robustez filosófica a la razón de ser del novelista: "el novelista no es un historiador ni un profeta: es un explorador de la existencia".

-segundo, y esto es algo más ejnjundioso, porque la aventura de este texto es ni más ni menos que el ofrecimiento de un escritor para acceder a una hermenéutica directa de su obra, dejando al descubierto y de manos del propio autor cómo ésta se concibe, se trama y se presenta.

Kundera consigue que, al dejar a la vista de todos la urdimbre propia de la obra, el lector se vea incitado a una sabrosa reflexión sobre composición artística: sobre cómo afecta el tiempo y la velocidad en la percepción (en este caso, la impresión que lo verbal deja en la conciencia), sobre cuál es el papel de la estructura como agente aglutinante y formativo de una obra, o sobre dónde queda la Historia respecto del autor y la labor poética. A este respecto, en el ensayo sobre Kafka (quinta parte del libro) incluye además un objeto que aquí llamamos "motor estético" en forma de definición de poesía: "En alguna parte ahí detrás"

-y tercero, porque puede proporcionar un gran ejemplo didáctico para quien aspira a compartir un modo de construir o componer desde una visión personal. Esto es así porque los conceptos que va desgranando ( las "palabras-clave", los "temas", o los "motivos", o los "tempi", o la búsqueda de la "unidad" y la recurrencia de la forma).son tratados como herramientas que se explican para deleite del lector cual paciente relojero explicaría a sus aprendices del taller.

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Pero más allá, Kundera nos proporciona sobre todo una respuesta personal a lo que es el campo de juego de la novela, artefacto cuyas infinitas posibilidades acaban aclarándose mediante la vigorosa argumentación del autor, todas ellas en pos de un mismo objetivo: "En cuanto se crea un ser imaginario, un personaje, se enfrenta uno automáticamente a la pregunta siguiente: ¿qué es el yo? ¿Mediante qué puede aprehenderse el yo? Esta es una de las cuestiones fundamentales en las que se basa la novela en sí."


En resumen, porque en él se nos proporciona la emoción del aprendizaje, que tal y como están las cosas es mucho, y es una reivindicación que ya hacíamos en nuestra declaración de intenciones: "quien te proporciona una nueva mirada sobre la realidad, te deja enriquecido". 


Saludos.

miércoles, 20 de abril de 2011

Fachadas y metafísica

Esta entrada es una pretenciosísima invitación a soñar sobre la arquitectura de las fachadas, antes del paréntesis de la inflexión pascual. Viene al caso, el tema de la trascendencia en estos días.

Creemos que es un buen inicio para indagar en ella sobre todo si visitamos o redescubrimos edificios.
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Cuando hablamos de creación, nos referimos a aquellas tareas del pensamiento cuya aspiración característica puede ser definida como un intento de investigar más allá de ciertos límites.

La voluntad de traspasar esos límites es traspasar el umbral hacia una luz desconocida, antes de que se cierre la puerta de los nuevos significados. Si lo logramos, si llegamos a ser bañados por esa luz, es algo que podemos definir como "sentir emoción": dar con nuevos significados, si es que esto es posible.

En esa exploración, nos hacemos preguntas, debidas al temblor de la existencia de una Naturaleza exterior a nosotros mismos. Consistimos en un borde entre lo que sucede fuera y dentro de nosotros, somos la frontera entre lo que conocemos y lo no conocido.

Por tanto, la actividad de la acción creativa consiste en un ensayo perpetuo sobre la posibilidad de que la mente prosiga su inquieto baile por encima de dicho umbral. Ese umbral descose el mundo perceptivo en dos ámbitos, y al traspasarlo no descubrimos entonces sino el interior de un nuevo círculo concéntrico, que aleja de nuevo la luz tras un nuevo límite del conocimiento.

Así, la distancia, la posibilidad de posición lejana y reductible, se revela como algo básico en la experiencia cognoscitiva humana.

Un segundo elemento de dicha experiencia cognoscitiva es el umbral, el límite, el muro. Allí donde titila nuestra conciencia buscando la luz.

Cabalgar sobre ese muro y conquistar la distancia que conecta ambos ámbitos es un rasgo esencial de la conciencia humana, definitivamente.

Límite y distancia son, pues, uno de los binomios que servirían para definir un par-motor de su inquietud estética, un "motor estético" en el espíritu del hombre.
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¿Qué sucede en el caso de los arquitectos? Para un arquitecto, "generar" recintos es representar la naturaleza más "croquizada", más esencializada del ser humano, de su conciencia estética: jugar con muros y con la distancia que tras ellos se abre.

Paradójicamente, por ser el encargado de "envolver" distinguiendo ámbitos, está condenado a reproducir el maldito elemento que reta la posibilidad de avance, que alimenta con periódica y maquinal recurrencia la distancia de la sabiduría, que se elonga eternamente.

Ese repetir el gesto que conforma dos zonas es el que nos ata en la frontera, y nos remite a nuestra naturaleza limitada y mortal.

Cada vez que un arquitecto piensa en dos ámbitos - en exterior e interior -, está representando su propia vida interna, nos está representando a nosotros mismos en ese umbral del pensamiento, ahora como fabricantes del propio umbral, y teniendo acceso libre no sólo a la luz, sino siendo quienes la fabrican, quienes la ponen a disposición.

Ser arquitecto es simular que hemos conquistado la luz tras el umbral. Una vez un cliente dijo "no sé qué os pasa a los arquitectos que estáis obsesionados con la luz". Tenía cierta lógica, después de todo.

Más allá de toda la fecunda filosofía versada durante la Historia sobre semejante alezeia, el esfuerzo estético resumido en "muro, salto y luz" vibra como una onda invisible en toda tarea artística, y por lo tanto, en la tarea arquitectónica. Quien trabaja conscientemente con esta visión nos ofrece la "emoción del origen".

Hubo un arquitecto que nos habló de esta relación, se llamó Louis I.Kahn. Una, a nuestro juicio, buena recomendación. O la de Luis Barragán, recreándose oníricamente en esa conciencia del muro, y trabajando con la luz que los rodea, haciéndola de agua o de sueño.
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Finalmente, la Arquitectura se abastece de la capacidad de manejarnos VISUAL y FÍSICAMENTE sobre lo que nos rodea. Nuestra mente es capaz de sostener esta capacidad en su diálogo con el mundo. Aptitud básica de nuestros sentidos, nos ha permitido relacionarnos con la materia y sus propiedades constitutivas, aglutinando cierto tipo de materia bajo la denominación de "materiales de construcción" - desde tendones de animal hasta haces de fibra lumínica -.

El arquitecto estudia esas propiedades constitutivas de la materia para resolver sus necesidades de orden antropológico y social en su vertiente ESPACIAL. El hacer arquitectónico ha contribuido a la evolución de la especie: el diálogo con el mundo-madre era "lluevo, así que cúbrete", o "frío, enciérrate lejos o te moriré fuera de mis muros". Y el hombre trazó sus muros y sus proyectores de sombra, y entró así en la Arquitectura, el interior que el mundo-madre reservaba a la inteligencia humana.

Feliz descanso (o inflexión pascual, quien la observe) a todos.




lunes, 14 de marzo de 2011

Una sugestiva noción de EVOLUCIÓN (I)

Vamos a proponer un juego. Puesto que una de las misiones de este blog es descubrir, aquellos casos en los que los signos y combinaciones de la Literatura o la Arquitectura alcanzan alguno de los objetivos enunciados en nuestra primera entrada, creemos estimulante ofrecer al lector una especie de reto que tenga como objetos de juego textos u obras de arquitectura. El pasatiempo que proponemos consistiría en someter los objetos literarios o arquitectónicos favoritos del lector, a la luz de unas determinadas herramientas de análisis, y comprobar qué es lo que queda del objeto en cuestión una vez analizado con estas nuevas herramientas, que -ya lo avanzamos- pertenecen a una de las miradas sobre la ciencia más, a nuestro juicio, penetrantes con las que nos hemos encontrado.

En esta primera parte de la entrada daremos cuenta de dicha mirada, tras lo cual será el lector a quien corresponda dictaminar su validez para verificar si hay algo "emocionante" en lo que, mediante ella, analice. A través de próximas entradas, trataremos de razonar cuál es o ha sido la posibilidad de encontrar algo que cumpliera las expectativas, por qué, y si lo hemos hecho, procuraremos mostrarlo.

Decía Julián Marías, a propósito de un prólogo a la Antología Poética que de Antonio Machado publicó Salvat en su entrañable colección RTV , que "aquel que te proporciona una mirada sobre la realidad, te deja enriquecido para siempre" (por cierto, que lo mismo se podría decir del insigne filósofo, siempre injustamente un tanto dejado de lado). Rompemos aquí una lanza por aquel que es capaz de educar, de compartir su sensibilidad con otros, regalando así el poder de descubrir una emoción -concepto cuya definición es otro de los objetivos de este blog-. Porque esa enseñanza, ese aprendizaje, es tanto como descubrir una emoción misma: la del análisis.

Tras este pequeño proemio, entramos en materia. Resulta un lugar común presentar la obra - la "mirada", también - de los autores protagonistas de esta entrada, mediante una alusión a la fructífera implosión cultural e intelectual que tuvo lugar en el siglo XX, y que afectó a todas las ramas del conocimiento. Trillado está el advertir que especialmente, de la mano de la ciencia y la filosofía, desde los albores del Novecento, pensadores modernos articularon modelos - no sólo de hipótesis, sino incluso de descripción - sobre la misma estructura del Universo: Bergson, Einstein, Hubble, Joyce, Watson-Crick-Franklin...constituyen parte del fondo de una virtual instantánea sobre el tiempo de los gigantes del siglo pasado, y cualquier relato que quiera describirlo, no podrá obviar la huella profunda que dejaron la curiosidad y el trabajo del hombre tratando de explicarse a sí mismo, y que hoy ya sin duda llevamos incorporada.

Continuadores directos de esa tarea durante la segunda mitad del siglo, Ilya Prigogyne e Isabelle Stengers construyeron y difundieron todo un entramado intelectual que les llevó, desde la marea temodinámica del XIX hacia un futuro inacabado, inagotable, lejos de la muerte térmica y del tiempo entendido como una cremallera de dos direcciones, en la que no había diferencia objetiva entre pasado y futuro: llegaron más allá, alejándose de un tiempo no creativo o destinado a "la producción de lo mismo por lo mismo", que hasta entonces reinaba como modelo directamente heredado de la dinámica clásica determinista.

Como puede descubrirse en sus obras "La nueva alianza" y "Entre el tiempo y la eternidad", a partir de su trabajo de investigación y colaboración - que, entre otras cosas (incluído un título de vizconde), llevaron al Nobel de Química al propio Prigogyne en 1977 -, asentaron las nuevas maneras de revelar las propiedades de los sistemas físico-químicos lejos del equilibrio, donde la "autoorganización" se eleva como una de las claves para entender los mecanismos que permiten una ruptura de la simetría entre pasado y futuro, y la generación de nuevas entidades.

Pero el trabajo de este par no se circunscribe a los dominios de la ciencia de la física o la química. Es mucho más. Es un viaje al corazón de la conciencia humana, y la posibilidad de que ésta pueda simplemente percibir, o definitivamente vivir dentro del tiempo. 

Para lo que nos atañe en este blog, y el juego que planteamos, es de especial relieve la indagación que los autores llevan a cabo sobre el concepto de EVOLUCIÓN en el seno de los sistemas físico-químicos, esto es, cuándo se dan, cuáles y cómo son los productos en ese tiempo que están intentando examinar

¿Cómo casa esta investigación en el seno de la ciencia, en un blog sobre objetos literarios o arquitectónicos? La respuesta es que nos parece, cuando menos interesante, cómo podría entenderse que, al  sentar las condiciones de la evolución de un sistema físico-químico, estos autores montaron  una herramienta que consistiría en algo así como un DETECTOR DE SIGNIFICADOS. En realidad, es más un detector de evolución, pero dados los objetivos del blog, nos fijaremos en lo que de "creación de significado" suponen estas condiciones evolutivas. El planteamiento que liga evolución y significado es el siguiente: para poder pensar en dicho concepto de evolución , P&S (Prigogyne y Stengers, certo) nos revelan qué tres exigencias mínimas necesarias deben darse:

    1)La ruptura de simetría entre el antes y el después.
    2)La noción de suceso como "portador de sentido".
    3)Los sucesos como desencadenantes de nuevas coherencias.


Antes de empezar a jugar, debemos aceptar una sóla regla de juego: en las tres condiciones de arriba, el concepto de "sentido" que se propone para los sistemas físico-químicos, puede trocarse en el concepto de "significado" para los objetos literarios y arquitectónicos.

El juego que queremos plantear es el siguiente: tomemos unos cuantos de éstos objetos estéticos aceptados de modo muy extendido como casos singulares de genio creativo. ¿De qué modo podríamos afirmar que estas condiciones sobre evolución las cumplen objetos tales como la Ópera de Utzon, la "Música de Agua" de Jaime Siles, la locura musical de la Casa Ennis, los parajes de Comala (Juan Rulfo mismo explicaba que no existían salvo en su elaboración mental), o el diálogo de la rampa exterior con el edificio del Museo Hedmark?

Es discutible, evidentemente, que estas obras sean "casos singulares de genio creativo", y quizá sea arriesgado usar una selección subjetiva para  lo que queremos poner a prueba: que ése, el "genio creativo", está asociado al hasta aquí traído concepto de evolución. Pero el consenso generalizado en torno a dichas obras nos debería curar en salud para poner en marcha el experimento. Se admite todo tipo de disensión, como no puede ser de otro modo, y cada cual puede hacer el experimento con sus preferencias. Esto es una plataforma de aprendizaje con tres objetivos, y cuanto más abierta sea, mejor.

Así pues, estas combinaciones literarias y arquitectónicas arriba propuestas, que son consideradas de modo muy extendido como objetos singulares - o prototipos de ellas -, y portadores realmente de nuevas profundidades en la significación...¿se sostienen bajo la mirada de lo que significa evolución, según estas condiciones? ¿hasta qué punto es posible someter a un mismo análisis (ese "sentido" x "significado") objetos que, a priori, no tienen nada que ver? Sistemas físico-químicos contra operaciones lierarias o arquitectónicas. ¿Sería posible, a partir de una valoración de la Arquitectura y la Literatura como sistemas de signos, como lenguajes, el obtener respuestas en clave de ruptura entre un antes y un después?¿En clave de identificación de nuevos "sucesos", de nuevas "partes", de nuevas "unidades"?¿Podríamos identificar funciones, tipos, como coherencias que den un sentido nuevo a lo que se está elaborando, y generar una rama de una nueva genealogía, sin llegar por ello a un ensayo de taxonomía?

Una gran pista puede ser la definición clásica de información de Shannon. Lo mencionan los propios P&S: nos  moveríamos hacia la cuantificación de la información. ¿Llegaremos por ese camino a establecer un puente seguro entre las presuntas herramientas propuestas y lo analizable?. Queda abierta la veda...

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